Lo que nos ha tocado vivir – Capítulo I: La burbuja transparente

Corría el año 2001 cuando acudía a mi primera clase en la universidad, la asignatura: Fundamentos de Computadores… nervios, caras sonrientes de los nuevos, caras largas de repetidores, un largo y duro camino por delante y la promesa de proyectos de élite y grandes sueldos al finalizar y lograr, por fin, la incorporación laboral. Suena idílico ¿no? pues nada más lejos de la realidad querido lector, sigue leyendo y te ilustraré en esta serie de posts  sobre lo que, bajo mi experiencia, ha sido y es el engaño más grande que hemos sufrido durante nuestra educación.

Desde chicos nos educaron con el rollo de que yendo a la universidad, estudiando y sacando adelante una carrera estaríamos a salvo más que de sobra de aquello que raramente se conocía como paro, cosa que una vez nos azotó bien fuerte pero, cuidado, como ya estábamos en Europa y teníamos euros en el bolsillo y el banco, ya no volvería a pasar jamás. Con estas premisas grabadas a fuego en nuestra mente por parte de padres, profesores, amigos y conocidos, ¿quién quería hacer un FP, un ciclo o simplemente trabajar?, máxime cuando todo el mundo te decía que la vida del estudiante era la más envidiada y que si encima decidías hacerte ingeniero, te convertías automáticamente en rico. ¿Quién se resistiría a eso? Pues bien, dado que me apasionaba (y me apasiona) la tecnología y con el buen lavado de cerebro que he comentado antes, decidí estudiar Ingeniería Informática.

En los años “dos mil y poco” en los que yo andaba viviendo la que, según todos, es la mejor vida del mundo (la del estudiante), la familia de clase media andaba comprándose su segundo coche, su segunda casa y alguna que otra vendiendo la casa de la playa para comprar otra mejor. ¡Aguanta! Me decía yo a mí mismo: estás en el ecuador de la carrera, si según la información que me han grabado en el cerebro, ser ingeniero = ser rico y la gente no rica (la gente normal como tú y yo) compra y vende casas como churros, ¡te espera una vida de cine!

A los pocos años, con un proyecto de final de carrera y tres asignaturas pendientes para convertirme en ingeniero y abandonar el mundo de los mortales, comencé a trabajar con una beca en una gran consultora, en la que me hicieron, nada más llegar y sin experiencia laboral, encargado, aprendiz y experto al mismo tiempo del proyecto “MirameYNoMeToques”, que tenía máxima prioridad y, sin embargo, llevaba meses sin recursos asignados, todo un reto para un ingeniero novel en el mundo de las empresas en España que, tal y como empecé a darme cuenta entonces, miraban con sonrisa malvada y símbolo del dólar (uy perdón, del euro) en los ojos a sus ingenieros.

Mientras tanto, en las noticias que de vez en cuando miraba o raramente leía, se comentaban cosas sobre una burbuja…

No te pierdas mi próximo post de esta serie: Lo que nos ha tocado vivir – Capítulo II: Explosión de amor

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